Excursión el Jueves Santo de este año 2010 a Vitoria y el Monasterio de Ntra. Sra. de Estibaliz, éste muy cerca de Vitoria, camino de Estella.

La intención primordial de ir a Vitoria es visitar la Iglesia de San Miguel, donde además de la Capilla de la Virgén Blanca, patrona de Vitoria, de cuya torre baja el Celedón con su paraguas, el día de la fiesta grande de Vitoria, el 5 de Agosto, Ntra.Sra. de la Nieves, tiene, según J.J. Martín Gonzalez, "una de las obras máximas de la plástica Española", donde toda la talla se mantiene, salvo el banco inferior, en el más alto nivel. Las figuras son de virtuosa técnica, con agitación barroquista. Los relieves estan realizados una prominencia inusual, por lo que las escenas se perciben con nitidez.

La Iglesia es del siglo XIV, sita en la plaza de la Virgen Blanca, se accede a ella subiendo por una escalinata al pórtico de dos arcos separados por una columna con una hornacina en la que se encuentra una representación de la Virgen Blanca. En este pórtico se abre una portada gotica con timpano y en él tres filas de relieves, por ella entramos en la Iglesia, amplia de tres naves, coro átrás en alto con organo y barandilla de madera. En el lado de la Epistola se abren tres capillas adosadas posteriormente, entre ellas la dedicada a la Virgen Blanca. La historia del retablo que nos interesa y que es el que se encuentra en la cabecera de la Iglesia, parece que empieza en el siglo XVII, cuando los parroquianos, que según Pedro Luis Echevarria Goñi, debian de ser numerosos y solventes deciden encargar la construcción de un retablo dedicado a la Virgen y al patrono de la Parroquia, San Miguel Arcangel.

Y querián el mejor retablo, por lo que parece que en un principio la intención fué de encargarselo a Juan de Anchieta, quien anduvo por Vitoria y según Mª Concepción Garcia Gainza, "el escultor más genial del romanismo Miguelangelesco" y que esculpió dos relieves que se encontraban en la sacristia de esta Iglesia y no se sabe que pudo suceder después, pero la realidad es que el 4 de Diciembre de 1623 estando Gregorio Fernadez en Vitoria se firmó la escritura de la arquitectura y la escultura por la que pedián 4.500 ducados y se adjudicó en 4.300 ducados. Es posible que pudiese influir que el Mayordomo de la Iglesia, el mercader Pedro de Sarria, se decantase por su paisano, se cree que Gregorio Fernandez nació en Sarria, Galicia. La escritura definitiva se lleva a cabo en Valladolid el 24 de Agosto de 1624, siendo testigos Manuél Rincón hijo de Francisco, maestro de Gregorio y Andrés Solanes ambos escultores.
Las condiciones eran que seria en madera de pino de Soria o cedro si se consiguiese del Duque de Lerma.La escultura seria toda de Gregorio Fernandez, el Pedestal con baja y sotabaja, columnas con traspilares, cortadas y vaciadas el corazón para evitar que se agrieten, en la parte superior de los entrepaños se colocarian festones y tarjetas y los nichos serian de medio punto. El ensamblaje a la veta siguiendo la hebra de la madera.
En los pedestales irián cuatro historias y en los estremos figuras en cada frente.
En los nichos las figuras vaciadas por detrás, en la calles dos historias de más de medio relieve, tipico relieve de Fernandez de figuras casi exentas.
El plazo de construcción era de tres años, que por supuesto no se cumplió
El retablo se hizo en Valladolid y se trajo en carretas llevadas por maestros carreteros de Valladolid y de Nájera, debió de ser una gran caravana, el bulto pesó 656 arrobas, una arroba = 11 kg. y 502 gr. lo que supondría 7.500 Kg.
Alguna figuras vinieron ya policromadas de Valladolid.
Para el montaje estuvieron viviendo en Vitoria, Gregorio Fdez. con su mujer y por supuesto el emsamblador Juan Velázquez.
Se preparó un pedestal de piedra de Salvatierra, que realizó el cantero Sebastián de Azmezti.
Los trabajos de pintura fueron realizados en 1636 por el parroquiano de San Miguel, Diego Peréz de Cisneros y Francisco Martinez. Se usó oro de 24 kilates, evitadose la plata y el oro partido, los estofados a base de azules y carmines. La Inmaculada y los serafines los pintó Diego Valentín Diaz, el San Miguel, Diego de la Peña, ambos de Valladolid. Los ojos de cristal de San Miguel los hizo el lapidario Simón de Valladolid también.
La Inmaculada, tipica de Fernandez, con túnic

a y manto con durisimos pliegues acartonados a los lados. Mirada modesta.
La escultura tiene 8 pies y medio de altura, encima de la media luna y tres Angelotes, sobre el pedestal a sus pies puso dos angelotes enteros tipicos suyos.
El retablo tiene tres cuerpos con pedestal y cinco calles separadas por columnas redondas estriadas con capiteles corintios. Sobre los relieves de la Anunciación, Epifania, Sagrario, Presentación y Visitación, se situa el primer cuerpo con la mencionada Inmaculada Concepción en el centro, a su derecha San Pedro con los musculos tensos y mostrando gran energia a su izquierda San Pablo a quien le falta la espada y en los laterales los relieves de la adoración de los pastores y la circuncisión. Tiene una anchura de 9,20 metros.
En el segundo cuerpo, San Miguel patrón de la parroquia de siete pies y medio, diablo aparte, a sus lados San Sebastian y San Felipe, en los laterales la Leyenda Dorada, a nuestra izquierda el Monte Gargano: el pastor lanza un dardo sobre un toro refugiado bajo el cuidado de San Miguel, el dardo se vuelve y hiere en el ojo al pastor, este vestido de personaje importate del siglo XVII. A nuestra derecha la aparición de San Miguel al Obispo de Siponto que de rodillasescucha las razones del Arcangel para que consagre el monte. Mágnifico el grupo del Obispo con sus consejeros. En el pedestal emparejados los Doctores de la Iglesia y los Evangelistas, con sus simbolos desproporcionados.
Tercer cuerpo: en el banco las virtudes, representadas en relieves apaisados, la Prudencia apoya la cabeza en su brazo, la Fortaleza con columna, la Justicia con la balanza y la Templanza mirando al frente. En medio el Espiritu Santo en forma de Paloma y en el frontón partido dos niños. Encima del Espiritu Santo el Calvario, Cristo muy delgado, muy bella cabellera y sin corona, que se habrá perdido, la Madre con gesto de entereza y un San Juan muy gesticulante, a la derecha de Cristo San Juan Bautista, excelente y la izquierda mágnifico Santiago Apostol con vara de peregrino, esclavina y libro, cabeza de gran naturalismo.
En el timpano Dios Padre en relieve muy saliente, en los extremos San Gabriel y San Rafael, sobre los frontones quebrados angeles desnudos tipo Miguel Angel.
Según Gonzalez, toda la talla del retablo excepto el banco inferior mantiene una gran calidad.
Lo cierto es, que es maravilloso y esta en un estado mágnifico.
La tristeza es que podriamos tener bastantes más retablos de Gregorio Fernandez en el Pais Vasco, sino hubiera sido por culpa de la desamortización, que hizo desaparecer en Vitoria, de la Iglesia de San Antonio de los Franciscanos Descalzos, cinco retablos de los que solo quedan dos esculturas de San Francisco y de Santa Teresa. De las guerras Carlistas donde el General liberal Rodil dió orden a Anselmo Iñurrigaro, de quemar el convento de Aranzazu, donde habia seis retablos y la silleria, solo quedó la cabeza de San Antonio que la debió salvar un soldado carlista. La orden además, también era de llevarse presos a los setenta religiosos y demás gente que habitaban el convento a quienes acusaba de colaborar con los carlistas y de sus continuas derrotas que llevarón a su destitución. Y por último a la memoria historica, que las hordas anarquistas y demás amigos comunistas y socialistas, que quemarón el convento de las madres Franciscanas de Eibar, en su Iglesia habia entre otras cosas cinco retablos de Gregorio Fernandez. Lastima de ignorancia, laicismo y demás estupideces.
En próximos dias hablaremos